Cada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha que nace de la lucha histórica por la igualdad de derechos, oportunidades y reconocimiento. Es un día de memoria y reflexión.

Recordamos a las mujeres que enfrentaron injusticias, desafiaron prejuicios y rompieron barreras abriendo caminos para que las generaciones que vinieron después.

¿Por qué se conmemora el 8 de marzo?

El origen del 8M está profundamente ligado a las luchas laborales y sociales de las mujeres a comienzos del siglo XX.

Uno de los hechos más recordados ocurrió en 1908 en Nueva York, cuando trabajadoras textiles organizaron protestas para exigir mejores condiciones laborales, reducción de la jornada y salarios justos.

Años más tarde, en 1911, un trágico incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist provocó la muerte de 146 trabajadores, en su mayoría mujeres jóvenes inmigrantes que habían sido encerradas dentro del edificio para evitar que abandonaran sus puestos de trabajo.

Aquella tragedia expuso las durísimas condiciones laborales que enfrentaban las mujeres y generó una enorme movilización social.

Desde entonces, el 8 de marzo se convirtió en un símbolo global de lucha por la igualdad, la justicia y los derechos.

¿Y por qué el 8M también importa en el universo motero?

Lo que comenzó como una jornada vinculada a la reivindicación de la mujer trabajadora hoy atraviesa todos los ámbitos de la sociedad: el cultural, el deportivo, el profesional y también el mundo del motociclismo.

Durante décadas, las motos fueron presentadas como un territorio predominantemente masculino. Pero la pasión por las dos ruedas nunca entendió de géneros.

Hoy miles de mujeres recorren rutas, ciudades, circuitos y talleres. Algunas usan la moto para trabajar, otras para viajar, competir o simplemente disfrutar de la libertad que se siente al rodar.

Pero ese presente fue posible gracias a mujeres que se animaron a hacerlo cuando todavía parecía impensado.

Siempre que llega la primera semana de marzo es casi obligado —y necesario— recordar a aquellas pioneras que se atrevieron a romper barreras para que otras pudieran cruzarlas.

También en el mundo de la moto tenemos heroínas.

Y este es nuestro homenaje a todas ellas: a las que están y a las que ya no están.

Porque aunque hoy pueda parecer ridículo, durante mucho tiempo el acceso a las motocicletas estuvo socialmente vetado para las mujeres. Y no lo prohibía una ley escrita, sino algo aún más fuerte: las normas sociales de la época.

Se decía que conducir una moto era indecoroso para una mujer, porque implicaba ir sentada con las piernas abiertas. Según esa lógica absurda, la única manera “correcta” de viajar era sentada detrás del conductor y con las dos piernas hacia un costado.

A eso se sumaban argumentos todavía más insólitos: que las mujeres no tenían capacidad para controlar una moto a alta velocidad, que necesitaban la protección de un hombre o incluso que andar en moto podía afectar su fertilidad.

Hoy esos argumentos suenan absurdos. Pero durante décadas fueron suficientes para excluir a miles de mujeres del motociclismo. Y aun así, muchas decidieron hacerlo igual.


Historias que abrieron camino (y dejaron huella)

Desde MotoMercado queremos invitarte a mirar el camino recorrido.

Porque la historia del motociclismo también se construyó con mujeres que viajaron, compitieron, escribieron, innovaron y desafiaron prejuicios.

Estas son algunas de las historias que ayudaron a abrir ruta.

1927 — Nancy y Betty Debenham: cuando escribir de motos era un escándalo

Hoy parece normal que una mujer lea o escriba sobre motos, pero en los años veinte era algo impensado.

En 1927, las hermanas británicas Nancy y Betty Debenham se convirtieron en las primeras mujeres en tener una columna fija en la prestigiosa revista Cars & Motorcycles. Para muchos fue un escándalo: no solo escribían sobre motos, también competían y viajaban, defendiendo el motociclismo como una forma de libertad.

En una de sus columnas dejaron una frase que sigue vigente casi un siglo después:

“La motocicleta es ideal para la chica cansada de sus quehaceres. Ninguna mujer que haya descubierto la alegría de la moto renuncia voluntariamente a ella.”

1934 — Theresa Wallach y Florence Blenkiron: cruzar África cuando parecía imposible

En 1934, las británicas Theresa Wallach y Florence Blenkiron decidieron realizar una hazaña inédita: cruzar África en moto desde Londres hasta Ciudad del Cabo.

Sin patrocinadores —muchas marcas no querían asociarse a una aventura protagonizada por mujeres— recorrieron más de 12.000 kilómetros en siete meses, atravesando desiertos y caminos inexistentes con una motocicleta Panther con sidecar y remolque cargada de herramientas y provisiones.

Mucho antes de que existiera el Dakar, ellas ya habían demostrado hasta dónde podían llegar las mujeres sobre dos ruedas.

1937 — Sally Halterman: diez años para conseguir una licencia

En 1937, Sally Halterman se convirtió en la primera mujer en obtener una licencia oficial para conducir motocicletas en Estados Unidos.

Había intentado conseguirla desde 1928, pero durante casi diez años fue rechazada con excusas absurdas: que era demasiado baja, demasiado liviana o que el examinador no quería subir al sidecar durante la prueba.

Finalmente se presentó acompañada por un abogado, aprobó el examen y entró en la historia.

1940 — Dorothy “Dot” Robinson: competir cuando no estaba permitido

Dorothy “Dot” Robinson fue una de las grandes pioneras del motociclismo estadounidense.

En 1940 fundó Motor Maids, el primer club femenino de motociclistas del mundo. Además ganó carreras de resistencia, batió récords de distancia y se convirtió en la primera mujer en ganar el rally nacional de la AMA.

Su mayor aporte fue luchar para que las mujeres pudieran competir oficialmente en el motociclismo.

1944 — Nelly Iglesias: una pionera argentina

En Argentina también hubo mujeres que rompieron moldes.

En 1944, Nelly Iglesias obtuvo su registro profesional de conducción con apenas 16 años, algo muy inusual para la época.

Décadas más tarde decidió recorrer el país en moto y llegó a acumular más de 400.000 kilómetros sobre dos ruedas, demostrando que la pasión por la moto no tiene edad.

1962 — Beryl Swain: correr cuando no estaba permitido

En 1962, la británica Beryl Swain se convirtió en la primera mujer en competir en el legendario Isle of Man TT, una de las carreras más exigentes del mundo.

Su participación fue tan disruptiva que, después de esa edición, la organización prohibió durante años la participación femenina.

Un ejemplo claro de cómo el talento muchas veces incomoda cuando rompe reglas establecidas.

1972 — Anne-France Dautheville: la primera vuelta al mundo en solitario

A comienzos de los años 70, la francesa Anne-France Dautheville dejó su trabajo en publicidad para salir a viajar.

En 1972 se convirtió en la primera mujer en dar la vuelta al mundo en moto en solitario, recorriendo América, Asia y Oceanía a través de algunos de los caminos más difíciles del planeta.

Su travesía fue una verdadera declaración de independencia en una época en la que viajar sola ya era, en sí mismo, un acto revolucionario.

Década de 1990 — Dalila Hidalgo: abrir camino en el motocross argentino

Dalila Hidalgo es considerada una de las pioneras del motocross femenino en Argentina. Su carrera comenzó a mediados de la década de 1990, cuando prácticamente no existían categorías para mujeres.

Para competir muchas veces tuvo que enfrentarse a pilotos hombres. Con el tiempo logró destacarse en campeonatos nacionales y se convirtió en una referente del motocross argentino.

Su presencia ayudó a visibilizar el motociclismo femenino y fue parte del proceso que impulsó la creación de categorías específicas para mujeres.

Década de 2000 — Brenda Righi: consolidar el motocross femenino

A comienzos de la década de 2000, Brenda Righi se convirtió en una de las grandes figuras del motocross femenino argentino.

Conocida como “La dama del motocross argentino”, en sus inicios también debió competir contra hombres por la falta de categorías femeninas. Con el tiempo consiguió múltiples campeonatos nacionales y participaciones internacionales.

Su carrera fue clave para consolidar el crecimiento del motocross femenino en el país.

2010s — Laia Sanz: una de las mejores pilotos del Dakar

La española Laia Sanz es una de las pilotos más respetadas del rally mundial.

Múltiple campeona de trial y participante habitual del Rally Dakar, logró finalizar la competencia en numerosas ocasiones y posicionarse dentro del Top 10 general, algo reservado a muy pocos pilotos.

Su nombre es sinónimo de resistencia, técnica y determinación.

2018 — Ana Carrasco: un título mundial histórico

En 2018, la española Ana Carrasco hizo historia al convertirse en la primera mujer campeona mundial de motociclismo de velocidad, al ganar el campeonato World Supersport 300.

Un logro que marcó un antes y un después en el motociclismo profesional.


Más que historia: presente y futuro

Todas estas historias forman parte de un proceso que transformó el motociclismo.

Hoy miles de mujeres usan la moto como:

  • medio de transporte en la ciudad
  • herramienta de trabajo
  • deporte
  • forma de viajar
  • estilo de vida

Cada vez hay más mujeres en talleres, competencias, viajes y comunidades moteras.

El verdadero desafío: que la igualdad sea normal

El desafío ya no es demostrar que las mujeres pueden estar en el mundo de las motos.

Eso ya quedó claro hace mucho.

El verdadero desafío es seguir construyendo un entorno donde la igualdad sea algo natural:

en la pista, en el taller, en la ruta y en la conversación cotidiana.

Un homenaje sobre dos ruedas

Este 8 de marzo recordamos a quienes aceleraron contra los prejuicios. Celebramos a quienes compitieron cuando no había categoría. Y acompañamos a todas las que hoy siguen escribiendo la historia del motociclismo.

Este es nuestro pequeño homenaje a todas las mujeres moteras.

Porque la libertad no tiene género.
Y la pasión, tampoco. 🏍️💜